Re-leyendo un artículo del 2002 hago una reflexión sobre los indicadores que podemos tomar para comparar la educación presencial y la educación a distancia. Cuando se estudia de modo presencial el grupo, "lo social" empuja a avanzar. Pero sin el empuje en casa por lo menos a los más pequeños no se logra un equilibrio entre lo enseñado y lo aprendido.
Entonces, debemos plantearnos la pregunta ¿Debemos presionar al niño para que siga el ritmo del salón? o debemos permitir que aprenda a su propio ritmo y velocidad.
En un aula, virtual o presencial, la empatía que puede lograr el maestro es el principal motivador dentro del aula. Entonces automatizar el salón requiere de otros estímulos para que la educación a distancia funcione y sea efectiva.

COMPETENCIAS
  • Usando el método de selección de competencias, los alumnos más exitosos en el aula son los que prefieren la lectura y que tiene capacidad de crear a partir de la misma nuevos contenidos.
  • Orden y disciplina, para postergar los placeres de la vida y cumplir sus asignaciones.
  • Pero en contra parte, pueden ser los menos capacitados para trabajar en equipo.
Como padres podemos caer en el error de solo medir a los niños por los resultados en notas o en puestos, es necesario ampliar la mirada y medir las competencias que estamos formados para darles las herramientas para ser autosuficientes. Elegir una escuela que se acomode a nuestro hijo, por ejemplo: que tenga actividades extracurriculares que lo motiven, espacios grandes de juegos, tenga una exigencia en ciencias que se un reto o que se laxo con las tareas en casa. Cada una de la variables que podamos evaluar nos ayuda a tomar una mejor decisión para nuestros hijos.

Referencia

Bartolomé, Antonio (2002). Universidades en la Red. ¿Universidad presencial o virtual? Crítica, LII (num. 896) pp. 34-38.

Leo unas notas publicada por ESAN sobre el tema, sobre este punto comienzo a preparar mi propio análisis.

Si la compañía es lo suficientemente organizada y cuenta con el personal adecuado, podría generarse un área interna de desarrollo. No obstante, si esta actividad traerá más problemas que beneficios, tal vez sea más conveniente pensar en tercerizar, pero hay que elegir bien al proveedor. Este debe tener experiencia en su rubro y además debe ser capaz de aprender con rapidez nuestro negocio.

El valor no radica en decidir si desarrollar o tercerizar, porque ambos permitirán obtener un producto. El verdadero valor radica en que una vez construido el sistema, cuál es el uso que se le va a dar, cuáles son los beneficios que nos da, si nos aporta alguna ventaja competitiva, si realmente está alineado a nuestra organización, si permite reducir tiempos, si su información es confiable y en general, si es que nos ayuda a tomar mejores decisiones estratégicas. Ahí es donde radica el verdadero valor del sistema.

La pregunta que deberíamos hacerle a nuestras organizaciones es: ¿En este momento, nos conviene desarrollar, o tercerizar?

Mis opciones:
- Desarrollo In house
- Tercerizar
- Comprar un software enlatado.

Cuando era pequeño me divertían los productos llamados SONYA / ACASIO y similares que permitian tener un reloj o calculadora de MARCA pero en una versión económica.

Me he vuelto a encontrar con una CLON de las caculadoras CASIO, muy parecido y con unos guiños que cualquier se puede confundir.